Parece que volvemos a la normalidad de este ayuntamiento que no sabe vivir si no es a costa una colonia que les aporta recursos sin recibir servicios.
A vivir de cuentos, patrañas y engaños, a esconderse, a no dar la cara, cualidades estas de las que historicamente demuestran estar sobradamente dotados sus gestores.
El ajuste en el ayuntamiento empieza por nosotros por los mas indefensos.
Los propietarios y los vecinos de can Canyamars hasta ahora hemos tenido paciencia, hemos confiado en este alcalde, hemos tenido un comportamiento ejemplar, todo su gran merito es defraudar esta confianza que unas personas creyendo sus palabras se la depositaron.