Cuando se hace un proyecto de reparcelación es lógico que se suspendan las licencias de obra, la reparcelación esta pensada para eso para volver a parcelar, es un instrumento de urbanismo donde cada propietario aporta su parcela que pasa a ser una parte de otra mayor.
Luego al re parcelar, unas superficies son calles, otras servicios, otras zonas verdes y otras solares edificables.
Estos solares edificables son los que proporcionan un provecho económico a los propietarios.
Al final de la reparcelación lo que se reparten es ese aprovechamiento, que esta en función de la aportación o los acuerdos iniciales.
Durante el proceso los gastos por cualquier concepto se reparten también en proporción a ese porcentaje de reparto o beneficio.
Es lógico entonces que al re parcelar no se pueda edificar ya que hasta que finalice el proceso cada propietario lo es de un porcentaje, pero no de un terreno en concreto.
Esa es la teoría.
Nuestra realidad es que la reparcelación ya estaba hecha, puesto que están claramente definidas las calles, las zonas verdes las de servicio y los solares edificables, todo se ha hecho siempre siguiendo una planificacion o acuerdo inicial entre el ayuntamiento y el promotor. En nuestro caso la reparcelación no supone ningún cambio en la composición ni en el reparto de las parcelas, al hacerlo se ha comprobado que las modificaciones son mínimas y se conocen con exactitud.
No deja de ser un simple reparto de cargas en función de la edificabilidad ya conocida de cada solar que al no tener la figura juridica especifica han tomado la mas parecida.
Así pues una vez el ayuntamiento ya tiene todas las cosas claras, no veo ningún motivo para continuar con la suspensión de licencias de obra puesto que es una medida que perjudica a todos y no beneficia a nadie.
Perjudica al ayuntamiento que pierde unos ingresos por licencias que hoy le serian muy necesarios y perjudica a los propietarios porque la medida no tiene ningún sentido ni utilidad practica.
Si tenemos en cuenta que la necesidad y la excesiva duración de la suspensión lo único que ha conseguido es que mucha gente siga construyendo sin pedir licencia, al final a quien perjudica es a los de siempre, a los que son escrupulosos cumplidores de las normas.
Que tal si dejamos de torturar a los vecinos de can Canyamars con medidas sin sentido injustas e innecesarias y vista la incapacidad del equipo de gobierno para dar solución a los problemas, no nos crean de nuevos, ni empeoramos la vida y el patrimonio de unas personas que su único error fue pensar que venían a vivir a un municipio serio.
Seria una contribución importante a la mejora de la economía y una ayuda a la reducción del drama del paro que tanto preocupa a nuestros gestores.
Brotes verdes y sin gastar un euro.